Para evitar enfermedades gastrointestinales o diarreicas agudas, parasitismo y de la piel, originadas en el agua destinada para el consumo humano, se recomienda hervir el agua, clorarla y /o filtrarla.
Conceptos:
Clarificación:
Un agua destinada al consumo humano no puede ser turbia, o lo que es lo mismo, presentar materiales en suspensión. Se debe sedimentar, clarificar o decantar. Para ello se almacena durante un periodo de 3 a 24 horas, en
un recipiente que puede ser un balde grande o una caneca, según la cantidad de agua necesaria para la familia, hasta que la arenilla y las partículas gruesas se asienten en el fondo del recipiente, formando una especie de lodo. Una vez este haya tomado cuerpo, se trasvasa el agua clarificada a un recipiente limpio para separarla del lodo, teniendo cuidado de no removerlo del fondo. También se utiliza para clarificar el agua sustancias químicas sulfato de aluminio o cloruro férrico, así como sustancias orgánicas, tal como el almidón y la sábila.
Filtración:
El proceso de filtración, en general, es un mecanismo utilizado para separar partículas en suspensión, generalmente en fase sólida, de un fluido. Adicionalmente al efecto físico de cernido del medio filtrante para la remoción de la turbiedad, cuando el filtro tiene una velocidad de filtración lenta, pueden sucederse otros procesos de tratamiento
naturales como es el caso de la formación de una película biológica que se forma en la parte superficial y que tiene un efecto bactericida. Dependiendo de la porosidad del medio filtrante, será la velocidad de la filtración y la capacidad de remoción de las partículas sólidas en suspensión.
Métodos de desinfección:
La desinfección es la destrucción o eliminación de los microorganismos transmisores de enfermedades que están presentes en el agua. Recordemos que debemos desinfectar el agua que bebemos directamente o la que usamos para preparar alimentos o lavar frutas y verduras, con el fin de quitarle los microbios que nos pueden causar enfermedades.
Hay diferentes formas de desinfectar el agua:
Hervido del agua:
Cuando no se cuenta con ningún otro sistema de mejoramiento de la calidad y desinfección del agua, se recomienda hervirla ya que es un método bastante efectivo para desinfectarla en pequeñas cantidades. Se recomienda hervir el agua de consumo diario, de acuerdo al siguiente procedimiento.
El agua debe estar tan clara como sea posible.
Utilizar un recipiente limpio con tapa para hervir el agua.
Una vez alcanzado el punto de ebullición, dejamos hervir el agua durante cinco (5) minutos, como mínimo.
Cuando pasemos el agua hervida a otra vasija de almacenamiento, hagámoslo directamente desde el recipiente donde la hervimos, sin introducir ningún utensilio. Asegurándonos que la vasija este limpia.
Almacenemos el agua hervida en recipientes limpios con tapa y en lo posible, con el sistema de llave balde, tal como se muestra en la figura.
Evitemos sacar el agua con utensilios como pocillos, vasos, cucharones. Los recipientes que contienen el agua de consumo humano deben estar perfectamente limpios y tapados.
Para almacenar el agua tratada de uso diario podemos emplear botellas disponibles en el comercio, como los envases de gaseosas de uno (1), dos (2) o dos y medio (2.5) litros de capacidad, pero asegurándonos que estén limpias.
Cloración:
La cloración es el nombre que se le da al procedimiento utilizado para desinfectar el agua utilizando cloro. Para realizar la cloración, es necesario tener en cuenta la concentración de cloro, las impurezas presentes en el agua, y el tiempo de acción antes de consumirla, ya que una baja concentración, una cantidad inadecuada de cloro utilizado y/o poco tiempo de acción puede no ser
efectivo.
No hay que olvidar, sin embargo, que el exceso de este producto químico puede causarnos alergias o intoxicaciones, y afectar nuestra salud. Si el Agente comunitario necesita mayor información sobre los métodos de desinfección del agua, puede consultar con el técnico de la Secretaria de salud.
Recomendaciones para mantener el agua de
buena calidad Es muy importante que una vez que se ha mejorado la calidad del agua a nivel casero con cualquiera de los métodos anteriormente descritos, esta mantenga su calidad hasta el momento de ser consumida y no se deteriore por manipuleo inadecuado, a continuación, tenemos algunas
recomendaciones básicas:
Las vasijas donde se almacena el agua deben estar completamente limpias y permanecer tapadas.
Debemos lavar permanentemente con cepillo y jabón, tanques, vasijas y sus tapas. Es de suma importancia ubicar los recipientes de agua para consumo humano en un lugar limpio, sobre una superficie impermeable y evitando el
contacto directo del tanque con el suelo.
Dichos recipientes deben permanecer alejados de las basuras y del contacto con animales.
Cuidar de no colocar los recipientes de agua cerca de tarros o galones de pintura o gasolina, cilindros de gas, medicamentos o plaguicidas.
En lo posible, el recipiente de almacenamiento debe tener dos aberturas, una para depositar el agua y otra para extraerla a través del sistema de llave. De esta forma se impide la introducción de vasijas y utensilios y se garantiza la calidad del agua tratada.
Cuando los tanques de almacenamiento se van a colocar elevados del piso, tener en cuenta una buena cimentación y estructura de soporte que evite que puedan caer ocasionando daños y lesiones, sobre todo en zonas sísmicas, así mismo cuidar de fijarlos bien para que no sean afectados por el viento.
Si los tanques son elevados, deben permitir su fácil
lavado y mantenimiento. No debemos utilizar recipientes que hayan contenido plaguicidas, medicamentos u otros productos contaminantes, ya que nos pueden causar intoxicaciones o la muerte por envenenamiento.
Tomado de hacia una vivienda saludable.
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