SESION 2 / EN MI TIEMPO ME CUIDO

Fomentar en las participantes la importancia del tiempo de ocio como parte fundamental del autocuidado en sus actividades laborales y del cuidado familiar. Se busca resaltar este aspecto.

La OMS considera el tiempo de ocio algo esencial para el correcto desarrollo del ser humano. Básico para su equilibrio psíquico y social. Incluso se ha llegado a demostrar que el correcto disfrute de ese tiempo previene enfermedades, aumenta la creatividad y proporciona una mejor calidad de vida. Igual que nuestro organismo necesita momentos de actividad y otros de sosiego y sueño, así las vacaciones y el tiempo libre son necesarios para la supervivencia estable de los seres humanos. No sólo debemos esperar a las vacaciones, sino que diariamente debemos darnos pequeños placeres para hacer más eficaz nuestro rendimiento. Un momento más amplio de ruptura con el trabajo es imprescindible para evitar alteraciones físicas y emocionales. Descansar hace que rindamos más cuando trabajamos. Y descansar no es matar el tiempo contemplando cómo pasan las horas sin hacer nada, sino que hablamos de un tiempo que debe ser ocupado por otro tipo de actividades, de valores que nos reporten algo que nos permita regenerarnos de la fatiga mental que supone el trabajo. El psicólogo francés Joseph Leif decía en su libro Tiempo libre y tiempo para uno mismo que «cada ser humano tiene la posibilidad, o al menos experimenta la necesidad de vivir -sólo en algunos momentos- un tiempo en sí y fuera de sí, pero para sí mismo.

El tiempo libre es un ámbito temporal, en el que la ausencia de obligaciones permite llevar a cabo acciones de cualquier tipo. De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas -ONU- (2005), el tiempo libre ha sido reconocido en la última década como un factor importante para el desarrollo y bienestar de la sociedad, considerando que en este se incrementan las probabilidades de inclusión social, participación comunitaria, practicar deportes, recrearse y participar de programas y actividades culturales. (2)

De acuerdo con el Banco Mundial, en el día a día un individuo puede dedicar su tiempo a trabajos remunerados, trabajos no remunerados y a actividades de ocio o autocuidado. El uso del tiempo en diferentes actividades, especialmente en aquellas que no son remuneradas, como las labores domésticas y de cuidados —a hijos u otras personas del núcleo familiar—, están bajo la lupa de las políticas públicas y su aporte al desarrollo económico del país.

En la última Encuesta nacional del uso del tiempo —Enut—, realizada por el Dane en el año 2016, queda en evidencia que las mujeres soportan una carga total de trabajo diario superior a los hombres, no solo por ser quienes generalmente llevan a cabo las labores domésticas y de cuidados personales en el hogar, sino porque cada vez ingresan más mujeres al mercado laboral.

Adicionalmente, la encuesta muestra que las mujeres en Colombia son las que más sufren de pobreza del tiempo, es decir, la insuficiencia de tiempo que perciben a la hora de llevar a cabo todas sus actividades cotidianas. Por lo tanto, los estudios del uso del tiempo pueden dar una pista adicional sobre la desigualdad de género en cuanto a la corresponsabilidad con las labores de cuidado y del hogar.

La ENUT, que indaga por las actividades cotidianas de un individuo, recopila información relacionada con las condiciones sociales de la población y aspectos económicos. Así mismo, recolecta información sobre la fuerza laboral, dentro de la cual se incluyen actividades del hogar, especialmente aquellas realizadas por mujeres.

Esta encuesta contó con una cobertura nacional de 44 999 hogares, ubicados en el total de cabeceras municipales, el total de centros poblados y las zonas rurales dispersas. No obstante, el DANE reporta estadísticas agregadas según grandes regiones y ciudades capitales: Caribe, Central, Oriental, Pacífica y San Andrés, y Bogotá.

Los resultados nacionales de esta encuesta muestran los vínculos existentes entre aspectos como la pobreza del tiempo y la pobreza monetaria; así como el requerimiento de nuevas estadísticas para el mercado laboral. En efecto, la encuesta expone la desigualdad entre hombres y mujeres en el tiempo que dedican a actividades de trabajo doméstico y de cuidados no remunerados.

Esa desigualdad en la carga de trabajo afecta gravemente a la autonomía económica de las mujeres al impedir su incursión en el mercado laboral, reducir su capacidad de generar ingresos y participar en el sistema de seguridad social; lo cual está fuertemente vinculado con la formalidad del empleo en el país (Departamento Administrativo Nacional de Estadística, 2018b).

Los resultados de la Enut muestran que la distribución del uso del tiempo de un individuo en una u otra actividad tiene implicaciones sociales y económicas; así como que las estructuras culturales y los roles de género hacen que haya una diferencia sustancial entre ambos a la hora de realizar ciertas actividades de manera remunerada o no remunerada. Adicional a esto, debido a que son las mujeres quienes generalmente llevan a cabo las actividades del cuidado, esto representa un costo de oportunidad en cuanto a tiempo y energía, repercutiendo directamente en la reducción de oportunidades laborales.

En conclusión, este tipo de encuestas muestran la disparidad en la distribución del tiempo entre hombres y mujeres y expone la importancia de la corresponsabilidad con las labores domésticas y del cuidado al interior del hogar, lo que entrega una hoja de ruta para el diseño de políticas públicas que apunten al cierre de brechas de inequidad de género, y visibilicen el trabajo no remunerado como la base del funcionamiento del sistema económico en cuanto a la reproducción de la fuerza de trabajo y su relevancia sobre el bienestar económico y social del país.(3)